Invitado

Alexandra Mabes

Bailarina y coreógrafa 

Licenciada en Danza por la Universidad ARCIS y Magíster en Artes Visuales por la Universidad de Chile.

Su práctica se desarrolla en un territorio híbrido donde la danza dialoga con la performance y las artes visuales.

Construye un lenguaje escénico propio, sensible y vibrante, en el que el cuerpo aparece como materia, archivo y acontecimiento.

Ha creado obras como Me quedé todo el día en la casa, BLANCO y Fumando espero, presentadas en espacios como GAM, La Vitrina, Sala Jorge Díaz y Museo de la Memoria y los Derechos Humanos.

En 2024 estrena CU/cuerpo infinito en NAVE, profundizando una investigación sobre la expansión del cuerpo más allá de sus límites físicos y simbólicos.

Como intérprete, ha trabajado con Amanda Piña en WAR, circulando por festivales internacionales como Impulstanz (Viena), Festival Teatro a Mil (Santiago), Tanzquartier Wien, SPRING Performing Arts Festival (Utrecht), Siska Festival (Liubliana), Next Festival (Kortrijk), Baltic Circle Festival (Helsinki) y deSingel (Amberes).

Es integrante del colectivo Nerven & Zellen, que desde 2009 investiga la Lengua de Señas como lenguaje escénico y coreográfico.

Ha  colaborado junto a los coreógrafos nacionales Nuri Gutes y Jose Luis Vidal.

En materia de gestión a habilitado espacios como Sala de Máquinas y Laboratorio del Eco, dedicados a la activación de las artes del tiempo.

SHOWS EN VIVO

Ópera de nuevos medios Monstruo del Festival

Ópera de nuevos medios creada por Gregorio Fontén para la 30ª edición de Mediamorfosis, que articula fragmentos de su investigación Monstruo de Ecos (libro Del Vacilar, 2025) en una experiencia inmersiva e intermedial.

Un equipo interdisciplinar de música en vivo, danza contemporánea y arte sonoro recoge poéticamente los ecos del célebre «monstruo» del Festival de Viña, captados mediante sistemas de audio y video instalados en la Quinta Vergara.

La obra invierte los roles entre público y artista: cuando los sonidos de la audiencia superan a los del artista, es el público quien se expresa y el artista quien escucha, fusionando cosmovisiones ancestrales y modernas.

Así, esta ópera pone de relieve el sonido como fuerza afectiva, cultural y política, desdibujando las fronteras entre humano y no-humano, cuerpo y tecnología.